Opinión

Una advertencia más

Por  Jorge Luis Lozano

Tómelo con todas las reservas pertinentes, pero hay una aventurada teoría en el sentido de que los viajes que realiza el alcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez Torres, han coincidido con las fallas en el servicio de agua potable.

Sí, es verdad que a ausencia del munícipe se han dado en las mismas fechas en las que algunas de las tuberías de agua potable han colapsado, pero el alcalde morenista ha resultado tan asiduo a los viajes fuera de la ciudad, que no es extraño que algunas de las crisis en el servicio hayan coincidido con su ausencia.

Esto porque no hay mes en el que el munícipe se ausente al menos dos días de Mazatlán.

Sin embargo, el tema vale la pena un análisis para determinar las verdaderas causas que están aumentando la vulnerabilidad de las líneas que abastecen la zona urbana de Mazatlán con el vital líquido. Algunas de ellas rebasan por mucho la vida útil.

Algunas como el Lock Join (que ayer volvió a colapsar, ahora por una supuesta falla en los cálculos de obras que realiza una empresa constructora) tienen cerca de cuarenta años en operatividad ininterrumpida.

Eso provoca que cualquier aumento de presión degenere en una fuga cuya reparación implica la suspensión del bombeo de agua a un amplio sector de la ciudad.

El problema es serio y compromete el futuro inmediato de la ciudad. Ya esta temporada, el sector hotelero padeció un desabasto de casi un mes en plena temporada vacacional de verano y el antecedente es evaluado por los interesados en nuevos desarrollos inmobiliarios de Mazatlán.

No es tema nuevo, es algo que se había advertido casi diez años atrás, y que, sin embargo, las últimas cinco administraciones municipales obviaron, pues su solución requiere de miles de millones de pesos, inversiones que no se ven y políticamente no son tan redituables como las pavimentaciones que se hacen a granel en las colonias.

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