Opinión

De hogar

LECTURAS

Por  Rigoberto Ocampo Alcántar

La palabra viene de hoguera. Es donde está el fuego. La lumbre que calienta los recipientes que van cociendo los alimentos. Es el lugar inundado de olores de ingredientes que los acompañan en las cazuelas. Cuando no hay infantes, todo es limpieza y orden. Los espacios de la arquitectura minimalista, inclusive la idea de Barragán de líneas surcando el espacio pueden existir en la casa habitación. En el momento que se hace hogar eso ya no se puede. En el comedor familiar la mitad está con un mantel y la otra mitad conserva la imagen de las vetas de madera que el artista trazó en el diseño de sus muebles. La otra mitad está como en la casa de la infancia: eternamente con un mantel. Es un hogar, dónde siempre hay fuego para calentar la comida, el café, la sopa, guisan o cosen los huevos. En fin, conforme avanza el día, la estufa se prende y apaga constantemente. Antes, la parrilla de inducción magnética era usada los sábados para asar un pedazo de carne de primera calidad o un pedazo de salmón. Afuera en la terraza, que no se llenara de olor a comida la sala y penetrará las habitaciones. Hoy, el pequeño Riguito tira moronas en la cama de sus padres. Ya aquellos días en que no se introducía un solo pedazo de comida a la habitación pasó al olvido.

El cuarto del niño tiene la cama y el mueble diseñado como escritorio por la mamá. Antes lleno de planos y proyectos arquitectónicos, hoy está lleno de polvo de leche, vitaminas y utensilios de bebé. Hasta el estudio paterno ha tenido que dejar lugar a los libros de Riguito, los cuales cada vez van pidiendo más estantes en el librero. Antes la señora Tere venía y sólo limpiaba el polvo del cuarto y la sala. Cocinaba los sábados. Entre semana sólo había que partir y guardar en bolsas la papaya en el congelador. Ahora, la ropa de la cama de sus padres llega a cambiarse hasta dos veces a la semana. La de Riguito igual. La lavadora que antes no se escuchaba, ahora está constantemente prendida, lavando y secando la ropa de los padres o Riguito. En medio de ese trajín cotidiano, sus padres trabajan.

DE TRABAJAR AFUERA O CUIDANDO EL HOGAR 
Algunos padres tienen la posibilidad de tener apoyo doméstico y en el cuidado de los hijos. Muchos acuden al auxilio de la familia. Otros más, a las guarderías y estancias infantiles. En fin, cada padre se las va ingeniando para salir adelante y tener bien comido, limpios y sonrientes a sus hijos. Cada uno tiene que seguir trabajando afuera o en el cuidado del hogar. Cada quién tiene que seguir sus metas. Algunos deciden hacer una pausa para atender el hogar. Otros no. Cada uno toma la decisión que más le acomoda. Lo que es una obligación constitucional es que los infantes estén provistos de alimentación, techo, vestido, educación y salud. Y, lo que debe de ser un fin de los padres que tengan se cumplan estos derechos de todos los niños. Eso es simplemente la obligación con ese infante que hizo ingresar a la paternidad a un ser humano. En eso deben estar los de padres, luchando para que los niños estén sanos, limpios y sonrientes. Esa es su principal responsabilidad. Estén o no juntos. Los dos son responsables ante la ley y ante esos infantes. Hasta los animales defienden y protegen sus crías en los primeros meses. El ser humano varios años más. 

PÁRRAFOS: DE LO QUE NO ES PARA SIEMPRE
La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres pública en su sitio de internet un texto explícito sobre “la violencia contra las mujeres y el mito del amor romántico”.

Es de esperarse que muchas mujeres lo lean y dejen de lado ese mito que ha provocado en México una cultura de violencia y desigualdad con las mujeres. Se puede consultar en: 
https://www.gob.mx/conavim/articulos/la-violencia-contra-las-mujeres-y-el-mito-del-amor-romantico?idiom=es

Van por lo pronto unas citas: “Romper con el mito del amor romántico que nos enseñan los cuentos de princesas permite construir relaciones igualitarias y libres de violencia”. “Por muchos años, la cultura, los medios de comunicación, el cine, la publicidad, entre otros, han contribuido a perpetuar la falsa idea del amor “romántico”, un amor basado en relaciones fantasiosas e imposibles de alcanzar. Más allá de la decepción, las falsas expectativas o la frustración que esto puede generar en mujeres y hombres, esta concepción del amor —y los comportamientos e ideas asociados a ésta— contribuye a perpetuar patrones de conducta desiguales que con frecuencia conducen a la violencia en las relaciones de pareja”. “Los mitos del amor romántico: Uno de los mitos más comunes sobre el amor romántico es el de la media naranja. El problema con esta premisa es que se basa en la idea de que, si no tenemos a alguien a nuestro lado, estamos incompletos, es decir para ser felices es vital encontrar pareja. También existe la idea de que el amor de verdad es para siempre y en muchos casos, esto no es así. Esta idea es peligrosa porque obliga o compromete a las personas a soportar situaciones o aceptar comportamientos de su pareja a costa de su bienestar e integridad”. Un texto que debe leerse, esto sí, siempre. Y, no olvidar, también esto sí, nunca.

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