Opinión

Probeis lleva mano para elegir

RINCÓN BEISBOLERO

Por  José Carlos Campos

Lista.- Apenas hace unos días se quiso alborotar la gallera al dar a conocer la lista de los peloteros que integran la preselección mexicana para el torneo denominado Premier 12, equipo que estará actuando en Guadalajara del 2 al 5 de noviembre enfrentando a Estados Unidos, Países Bajos y República Dominicana.

Ruido efímero el que causó al elegir la fecha errónea para el lanzamiento y de entrada crear expectativas con lo que nos parece una lista de buenos deseos, por un lado, y omitir algunos detalles que deben precisarse.

Para empezar, en la aparente paternidad de la convocatoria, una Federación Mexicana de Beisbol que fungirá como silente testigo, con muy poco de vela en el entierro, mientras que a la Liga Mexicana de Beisbol le tocará esperar la caravana con sombrero ajeno en caso de buenos resultados. Aquí la precisión: serán tiempos de calendario de Liga Mexicana del Pacífico por lo que serán los equipos de invierno los que cedan peloteros a la selección y así, por tanto, adjudicarse (al menos mediáticamente) buena parte de la “paternidad” que se busca por el tonto celo que aún priva.

Pero más allá de eso, reconocer que a final de cuentas será Probeis, con el comisionado Édgar González al frente, quien lleve mano para convencer, elegir y decidir. La ecuación no resulta difícil de resolver si nos atenemos a que en los días que corren, el Gobierno federal observa al beisbol como parte de sus activos y responsabilidades. No se necesita mucho para entender la situación.

Convocados.- De la lista de 60 convocados, el descarte se hará de forma natural. Los equipos de la LMP estarán cediendo a alguno de los peloteros elegidos, sabiendo que por esa razón serán ocho los extranjeros que cada uno de los 10 clubes podrán firmar para la primera vuelta.

En el caso de los peloteros que actúan en el extranjero, será precisamente Probeis quien meta mano y el que de mejor manera sepa aprovechar las reglas de este tipo de eventos en materia de adjudicación de nacionalidades.

Por ello será que ni quién reclame porque en un momento dado aparezcan Zach Phillips, Aaron Kurcz, Kyle Lobsteiny Chtis Carter como mexicanos, sin necesidad alguna de mostrar actas de nacimiento expedidas en Coahuila. Sus ancestros los avalan, se dirá. El comisionado tiene el power para eso y algo más.

Protocolos.- Otro tema adyacente será la tramitación de los permisos correspondientes a los jugadores bajo contrato ligamayorista, muy especialmente los lanzadores, que vienen a ser en el papel la mayor fortaleza del equipo que se proyecta.

Es el pitcheo lo que mejor luce de la lista dada a conocer aunque habría que saber también qué clase de equipos traerán los rivales. Porque de ponerse serios EUA y Dominicana, capaz y que llegan a Guadalajara con sendos trabucos como para provocar pesadillas a cualquiera. Hay mucho por conocer de este certamen aunque de antemano se debe esperar que sea Rawlings o Franklin de por medio, el estadio de los Charros huele a paraíso bateador.

Satanizar.- No resulta justo que con pretexto de las decisiones tomadas por el Gobierno federal mexicano, la acción de apoyar al beisbol se esté convirtiendo en uno de los peores actos de injusticia social. Anunciar cientos de millones de pesos dirigidos a la promoción de este deporte entre los mexicanos se ha convertido en un insulto mayor.

Y es que, se dice, se deja de apoyar a otros rubros sociales de mayor prioridad (salud, básicamente) en aras, también se dice, de satisfacer el capricho de López Obrador, el que decía que macaneaba y hoy es macaneado.

No resulta justo, no, pero no quedan alejados de la cruel realidad que priva. Gustos y pasiones se apachurran al observar que caprichos vestidos de buenas intenciones destrozan el ánimo social: hasta los nórdicos se quejarían de un sistema de salud desmantelado y avasallado por una pelota de beisbol (que ojalá no sea Franklin).